También en Mar del Plata los ladrillos son garantía de valor

Inversiones en pozo y la compraventa esperan señales del próximo Gobierno, este trimestre marcó vaivenes en las operaciones con una pausa notoria en agosto último.

MAR DEL PLATA. Son tiempos en que los billetes queman y los ladrillos, cuándo no, asoman siempre como garantía de valor. Más aún si se trata de construcciones frente al mar, como ocurre con algunas de las torres que están a punto de incorporarse al mercado inmobiliario local.

Este trimestre electoral marcó vaivenes en las operaciones con una pausa notoria hacia agosto último, cuando fue el turno de las primarias. Un respiro que se extendió hasta ese cierre de octubre que parecía cargado de definiciones. Y, por fin y más que bienvenido en el sector, un repunte en estas últimas tres semanas que fueron previa del ballottage en el que Mauricio Macri se coronó nuevo presidente.

Entre los operadores del ramo reconocen que la demanda se afirmó apenas se supo que para conocer al sucesor de Cristina Fernández había que esperar casi un mes más. Entonces lo que antes era consulta, de repente se convirtió en una venta confirmada.

Una imagen de dos de los emprendimientos a estrenar, que están a la venta. FOTO: Mara Sosti

Luis Silva, directivo de la Cámara de Desarrolladores Inmobiliarios, confirmó a La Nación que desde comienzos de este mes se nota una significativa mejora en todo el sector. “Hay que destacar cómo se reactivó la inversión, en especial en lo que hace a pozo y edificios en construcción”, explicó.

Es también quien está al frente de Maral Explanada, el complejo diseñado por César Pelli. En esa esquina de Playa Chica que asoma al mar como pocas ya se ve lista en su estructura la primera de las tres torres. Aseguró que a esta fecha tienen dueño el 60% de las unidades que salieron a la venta y estarán habitables a partir de marzo. “A la brevedad entra al mercado la segunda torre”, anticipó Silva.

Es sin dudas el emprendimiento de departamentos más destacado y de mayor jerarquía que tenga Mar del Plata por estos días. El punto más alto para un mercado inmobiliario que sigue incorporando propiedades nuevas con valores que, más allá del ritmo de comercialización, no tuvieron mayores cambios. Hay que calcular en 2500 dólares por metro cuadrado en sectores de calles adentro, como puede ser el muy prolífico entorno centro comercial Güemes, a un piso de 3500 si los ventanales permiten vista al mar.

Ese sector en particular fue protagonista destacado en los últimos tiempos y tiene ahora un valor adicional con el flamante shopping y centro cultural que se acaba de levantar en las dos manzanas que albergaron durante décadas a la vieja estación de ómnibus.

Lo bueno es que la búsqueda de nuevos espacios para estos desarrollos no se detiene. Frente a las playas, con el centro y la zona de Playa Grande y Golf ya bien cubierta, las opciones se abren a norte y sur. Hacia el primero de los extremos la expansión nació hace algunos años. Y sobre Punta Mogotes las inversiones empezaron a caer hace dos temporadas, con primeros resultados ahora, como es la torre Ulises, de cara al complejo de balnearios del sector.

Las construcciones nuevas, en cuanto a edificios nuevos se refiere, también ganan espacio en áreas céntricas, las zonas de La Perla más próximas a la costa y hay muchas expectativas sobre la reconversión que podría darse en el corredor de calle Alem, eje central del ex polo de nocturnidad de Playa Grande que mutó hacia el perfil comercial y, de a poco y cada vez más, unidades en altura.

Miguel Ángel Donsini, presidente del Centro de Martilleros y Corredores Públicos de Mar del Plata, también refiere a la pausa lógica y recurrente que se da en las operaciones inmobiliarias cuando hay coyunturas electorales con cambios de gobierno de por medio. “Pasó hasta cuando estaba cantado que Cristina Kirchner iba a ser reelecta, en 2011”, comentó a La Nacion.

Con valores que se mantienen sin mayores modificaciones y ya con la certeza del nuevo presidente, Donsini considera que ahora habrá que esperar a las primeras señales del nuevo gobierno, a partir del 10 de diciembre. “En particular con el dólar”, advirtió sobre la moneda que rige la dinámica del mercado.

Afirmó que por eso la compraventa de usados está con el freno de mano puesto y confió en que hacia fin de año, y más aún hacia el fin de la temporada estival, en esta ciudad y la costa se podrá ver hacia dónde apunta el mercado.

El otro gran impulso en la construcción está en las viviendas unifamiliares. Los créditos de programas oficiales abrieron una chance que se aprovecha y bien. Se levantan nuevas casas en los barrios, con notorios progresos en puntos periféricos que ofrecen tierras a mejor valor. El gremio de albañiles asegura que, aún con 30% menos de torres en marcha que otros años, están con ocupación plena de su mano de obra.

Por Darío Palavecino, Sábado 21 de noviembre de 2015
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION

De casas antiguas a restaurantes

La Pulpería Quilapán, Morelia y Raíces, son algunos de los grandes comedores, que no perdieron su estilo original, histórico y tradicional de una Argentina que parecía olvidada en el tiempo; las refacciones cuidaron su esencia.

Un mostrador con una reja, un almacén con una selección de productos artesanales, un despacho de bebida que hace picadas, y un gran patio con cancha de taba y aljibe. Podría ser una escena del 1830, pero se trata de la Pulpería Quilapán, ubicada en una casona antigua de 400 m2 con patio y aljibe de 250 m2, en el corazón del casco histórico de San Telmo.

Algo parecido sucede en La Lucila con Morelia, que se instaló en una construcción antigua de Vicente López. “De acuerdo a lo acostumbrado en la época, el año de edificación de la casa figura en un relieve en la ochava y lo hemos conservado así”, dijo Danilo Ferraz, su dueño. Mario Pinnel de Raíces se refirió al inicio de este local gastronómico que abrió hace cuatro años en Saavedra, en Crisólogo Larralde 3995. “Nos impactó la tranquilidad del barrio y la amplitud de la casona”, dijo Ferraz.

Comer en un entorno hogareño no sólo implica saborear los platos sino vivir una experiencia diferente. Para los que trabajan en el microcentro, es la oportunidad de almorzar y hacer un corte en la rutina. “Parece que los parroquianos que vuelven a la pulpería no solamente porque les encantó la comida, sino también para revivir una experiencia. No es sólo la casa es antigua, sino que todos los objetos, desde la mesa al tenedor, pasando por todas las herramientas campestres, cuadros y carteles que se ven colgados, son parte integrante de la cultura popular argentina”, comentó Gregoire Fabre dueño de Pulpería Quilapán.

Construcciones antiguas y gastronomía una alianza exitosa.
En Morelia la calidez se ve reflejada en la ambientación, “ofrece un ambiente acogedor y tranquilo. Sobre todo en el patio grande y con muchas plantas, porque el silencio de la zona hace pensar que se está en una casa”, explicó Ferraz.

“En Pulpería Quilapán se conocen elementos de gastronomía y del patrimonio argentino desconocidos. En el fondo de la casa, está el jardín a la sombra de una glicina, un horno de barro, un rancho de adobe con hamacas paraguayas, un gallinero, y una sala que se llama Macoco, donde se organizan actividades sociales y culturales”, expresó Fabre.

Pinnel, explicó, que las casas antiguas tienen una identidad especial debido a su estilo. “Como en nuestro caso, las casas a reciclar para uso gastronómico tienen espacios que conviene unificar para quedarse con áreas más grandes y sin divisiones. Apuntamos a un salón como un gran comedor familiar”, detalló Pinnel.

Restauración y puesta en valor

Cuando Perfecto Rodríguez, oriundo de Galicia, abrió su almacén en 1912, nunca imaginó que 100 años después esa esquina seguiría dedicada al rubro gastronómico. Allí funciona Raíces, que inauguró tras dos años de restauración. “Se la reconstruyó, manteniendo la imagen de las paredes externas y la fachada, y dejando un espacio libre de 150 m2. El trabajo incluyó la eliminación de los sótanos, y arreglo de baños y techos. La reforma fue realizada por el dueño anterior y debe haber rondado los 500 dólares el m2”, dijo Pinnel.

La restauración de la casa chorizo donde está la pulpería tardó cuatro años y en marzo de 2015 abrió al público. El costo total de la refacción llegó casi a 3 millones de pesos, “es más que razonable para una restauración semejante. Pudimos hacerlo gracias a la recuperación de elementos de demoliciones y a profesionales comprometidos con el proyecto que pudieron enseñarnos cómo rehacer las paredes de barro que se habían dañado. Se hizo todo para que dure en el tiempo”, comentó Fabre y, agregó: “Fue una obra compleja, había que hacer coincidir la tipología de una casa de 1860 con las normas de seguridad e higiene actuales”. En Morelia, la refacción implicó una inversión de 80.000 dólares.

La pulpería conserva su mística pero también su estructura. Quienes la visitan aseguran que, “es un lugar curioso e interesante, elegante pero relajado a la vez”, dijo Fabre. Por su parte, Morelia tiene un salón dividido por una pared central. Sin embargo, Ferraz explicó: “Se siente la calidez hogareña por la ambientación de la casa, sobre todo en su patio grande y con muchas plantas”.

La obra de la pulpería es una puesta en valor de varias cosas de nuestra historia. “En el salón principal, se encuentra una viga de metal que es un riel original del ferrocarril La Porteña, por otro lado se ve un pistón del tractor Pampa, y arriba en un estante se ve la primera urna que recibió el voto femenino en Argentina, en 1951. En el fondo está la primera heladera que se importó en la Argentina, en perfecto estado de funcionamiento, que guarda la selección de quesos artesanales del almacén. En el mismo ambiente está la bodega personal de Juan Duarte con las botellas raras del pulpero”, detalló Fabre.

En el caso de Raíces decidieron mantener los techos altísimos, el mobiliario antiguo en alacenas y cocina a la vista.

Por  Guadalupe Fernández Fronza, Lunes 23 de noviembre de 2015
Publicado en el suplemento Inmuebles Comerciales del diario LA NACION

El patrimonio histórico inmobiliario: una cuestión de valor

Existe un gran número de arquitectos y desarrolladores que a la hora de hacer nuevos proyectos inmobiliarios tiene como centro la preservación edilicia.

n los últimos tiempos en las urbes más importantes del continente el cuidado de los inmuebles históricos se convirtió en una práctica cada vez más habitual para los arquitectos y desarrolladores, pero este fenómeno encuentra más de una corriente de cultores, en nuestro país este fenómeno comenzó a escribir sus primeros capítulos y la ciudad de Buenos Aires es uno de los lugares que más casos reúne.

Para algunos, este es un fenómeno que permite, de alguna forma, preservar la historia mientras que para otros, en cambio, esta es una manera -de las tantas- de terminar con los inmuebles con valor patrimonial que dan forma a la memoria arquitectónica y cultural de las ciudades más importantes.

Estos últimos suelen coincidir en que la preservación de la fachada no es más que mantener tan sólo la cáscara de cada obra histórica y reafirman esta postura sosteniendo que al mantener los frentes sólo se preserva el 5% de la obra en cuestión mientras que le 95% restante sufre la demolición de la estructura. Aunque también vale aclarar que no todo edificio antiguo tiene valor patrimonial.

Cada vez son más los proyectos que integran los inmuebles históricos con las nuevas estructuras.

Según Juan Ignacio Mel, gerente de ventas de Mel Propiedades hay diferentes niveles de conservación histórica. “La más común es la preservación de la fachada por tratarse de un inmueble arquitectónica o históricamente valioso. En muchos casos, esto es lo único de valor ya que el interior tiene una distribución antigua y generalmente poco iluminada”, explicó Mel. Y agregó: “En el otro extremo, hay casos como el del correo central y tantos otros museos y casonas históricas a los cuales se les da una protección adicional edilicia. En estos casos, el valor no sólo se encuentra en la fachada sino también en el edificio en si por su arquitectura, decoración o función”.

Mel afirmó que no todo lo histórico resulta importante a nivel patrimonial. “Tiene valor todo aquello que posea una arquitectura que se destacaba para la época, que no sea posible de reemplazar si se demuele, dicho de otra manera que posean un valor histórico importante. Hay muchas propiedades que hoy en día tienen una catalogación cautelar pero cuyo valor arquitectónico/ histórico es nulo”, sostuvo el broker.

María Inés Kries, gerente comercial de Newland, que lleva adelante la construcción de Casa Goyena & Suites una de las mejores propuestas que logran fusionar la construcción moderna con la preservación de inmuebles históricos afirmó que: “Mantener una fachada no es conservar parte del patrimonio nacional, es mantener la relación de la ciudad con su historia. Lamentablemente se puede conservar solamente lo que aún se mantiene en pie, por habernos olvidado de nuestro pasado y dejar que colapsen las estructuras que fueron dando forma a nuestra ciudad”, explicó Kries.

Luis Camps, vicepresidente Argencons ( responsable de Quartier Madero Urbano, otro de los desarrollos que se destacan en este rubro) y titular del Estudio Camps & Tiscornia, explicó: “No creemos que el patrimonio se pueda considerar como un genérico, sino lo interesante es determinar con precisión donde reside el valor de lo que se pretende conservar. Es probable que en algunos casos, sea suficiente la conservación de la fachada, y en otros resulte irrelevante. “.

Según los referentes consultados, la mayoría de las veces, los desarrolladores piden la conservación de fachadas y un porcentaje determinado de la propiedad. Es por eso que se observan muchos proyectos donde se ve la fachada original y algunos metros detrás surgen recién las nuevas estructuras (tal como sucede en el moderno edifico que se ubica en Arcos al 2200 que la municipalidad porteña tomará como caso testigo). Y en menor medida se solicita la preservación de toda la estructura.

Para Camps, la moda de preservar fachadas empezó el día en que se tomó conciencia de lo que significaba el valor patrimonial y esta idea fue ganando terreno en la opinión pública a lo largo del tiempo. “Esta necesidad, estuvo presente desde el mundo antiguo en muchas ciudades, basta recordar la queja de los romanos a los Papas barrocos, por la destrucción de su patrimonio clásico (“Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini”). Sin embargo luego de un largo proceso cultural, la conciencia del patrimonio fue emergiendo a la superficie, primeramente en Europa, donde este era más evidente por el objetivo valor patrimonial de las ciudades europeas. La Argentina ha avanzado mucho en los últimos años, pero sin embargo creemos que no lo ha hecho del todo racionalmente. Pensamos que tanto el descuido absoluto como el cuidado desmedido son malos para la conservación del patrimonio”, dijo.

Los referentes consultados afirman que una buena conjunción entre la arquitectura antigua y la moderna da como resultado un éxito estético y un mayor valor comercial asegurado. “De la síntesis que surja entre desarrollo y patrimonio estará en gran medida el valor final de la operación. No existen fórmulas preestablecidas para la determinación del valor final de un emprendimiento de este tipo, ya que estos obedecen a múltiples factores, pero todo ellos dependen del acierto de una intervención que permita convivir armónicamente el nuevo desarrollo con el aporte del patrimonio, de manera que ambos se potencien recíprocamente”, comentó Camps.

A la hora de realizar este tipo de obras que obligan a la fusión de estructuras y estilos lo que resulta fundamental es la realización de un análisis muy profundo y exhaustivo de los costos permitirá acercarse a determinar montos y porcentajes. Para este análisis resulta fundamental contar con anteproyecto lo más completo posible que lo habilite, ya que solamente conociendo con precisión el carácter de la intervención, podremos obtener algunas conclusiones válidas.

Y agregó Kries: “Dependiendo del tipo y estado del patrimonio, se debe armar un equipo interdisciplinario que contemple arquitectos, ingenieros, historiadores y restauradores, que conjuntamente decidan y planifiquen las estrategias de preservación, conservación y/o ampliación”.

Por  Leandro Murciego, Sábado 21 de noviembre de 2015
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION

Capitales privados y públicos buscan recuperar el barrio de La Boca

En el Paseo de las Artes Don Pedro de Mendoza se invertirán 17 millones de pesos; este complejo comercial a cielo abierto que se realizará en dos etapas de construcción posee locales que oscilan entre 155 y 680 metros cuadrados.

En la zona del bajo autopista ribereño se desarrollará el Paseo de las Artes Don Pedro de Mendoza, que se integrará al barrio de La Boca respetando sus características y desplazado en tres manzanas: una, entre Caffarena y Villafañe; dos entre Villafañe y Aristóbulo del Valle, que a su vez se divide en dos, dada la nueva traza de la avenida Pedro de Mendoza. Se trata de un complejo de locales a cielo abierto frente a la Usina del Arte. El paseo contará con un área comprendida por el 25% de sus espacios construidos para la difusión de las actividades promovidas dentro del Distrito de las Artes.

Se trata de una iniciativa privada, licitada públicamente, que se encuadró por una ley nacional, que pretende recuperar esta zona. El proyecto incluye un desarrollo comercial y generará actividades artísticas. Este espacio, en su momento, fue expropiado por el Gobierno Nacional para otorgárselo a Vialidad, que a su vez lo cedió a Coviares para la construcción de la autopista. Luego fue devuelto al gobierno porteño, que junto a los capitales privados proyectan un nuevo sector, que traiga al distrito la mecánica pretendida.

La superficie total es de 8000 m2 y se construirán seis áreas cerradas y divisibles que sumarán 3800 m2. “Estos espacios son flexibles, de acuerdo a la necesidad de los locatarios. La expectativa es que diferentes propuestas gastronómicas y artísticas cubran el área, de manera tal que además. puedan brindarle soporte a la propia usina, a la Universidad Nacional del Arte que se encuentra enfrente, a las empresas circundantes y a los variados emprendimientos artísticos que se generaron en el barrio y los que están en proceso de instalación”, comentó Alejandro Schiaffino responsable de la división locales de Adrián Mercado, la firma comercializadora.


Costos

La inversión en una primera etapa será de siete millones de pesos, y en la segunda de diez millones de pesos. El costo del alquiler, que es a través de una subconcesión por cinco años, es de 250 pesos el m2. El contrato a firmar será por tres años con renovación automática por 12 meses y luego hasta completar la concesión de cinco años. El costo de las expensas es de 40 pesos el m2 e incluye seguridad las 24 horas, Wi Fi, limpieza de espacios comunes y actividades artísticas programadas. La superficie de los locales oscilan entre 155 m2 y 680 m2. Está disponible el 50% y el resto, entre marzo y agosto del año próximo. Lo construye la empresa NODO.

El Gobierno de la Ciudad exige que el 25% del espacio esté dedicado al desarrollo de actividades artísticas promocionadas, por lo que el paseo tendrá, además de cubrir las necesidades del área circundante, actividades propias. Además, contará con un centro de datos centralizados, estacionamiento privado para 200 vehículos y dadas las necesidades por eventos que se realicen en la Usina, se ofrecerá un sistema de valet parking.

Marcelo Mariosa director del proyecto de la firma desarrolladora Silos Areneros Buenos Aires, expresó: “La idea es que este emprendimiento no se compare con un shopping”. Y agregó: “Considero que la zona debía recuperarse para la ciudad, que aceptó el proyecto que le llevamos y aportó los fondos necesarios para avanzar con esta idea que le permite al barrio y al Distrito recuperar una zona olvidada, también recuperada para los vecinos y el turismo”.

El paseo, por estar ubicación, en el Distrito de las Artes, tiene beneficios impositivos que los locatarios podrán recibir si cumplen con la reglamentación de la Ley 4353, “que indica que los que impulsen las actividades promovidas y allí expresadas, tendrán ventajas como exención del impuesto a los Ingresos Brutos y sellos”, precisó Schiaffino.

Frente al desarrollo se encuentran dos de los edificios de la universidad, las empresas Víctor Contreras, Silos Areneros y NEC, donde trabajan más de 1000 empleados, además de los visitantes de la Usina y la terminal de los ferrys.

Por  José Luis Cieri, Lunes 16 de noviembre de 2015
Publicado en el suplemento Inmuebles Comerciales del diario LA NACION

¿Que pasaría en el sector inmobiliario si se devalúa?

Varios especialistas del sector y economistas se refirieron sobre lo que puede ocurrir en el futuro, si el próximo gobierno decide aplicar las medidas para corregir lo macro, y, que efectos generarían en el mercado.

La época de fin de gobierno se acerca. En esta situación crecen las expectativas, y, a la vez, la incertidumbre de lo que pueda ocurrir ni bien se apliquen las medidas que busquen recomponer varios aspectos de nuestra economía, que hoy presentan dificultades. En las propuestas de los dos candidatos presidenciables se estima, que puede haber algún tipo de devaluación al iniciarse el próximo ciclo, sea gradual o en shock, el sector inmobiliario se prepara y trata el tema para sincerarse y resurgir con dinamismo.

Según el profesor de Economía y Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, Juan J. Cruces, históricamente, las grandes devaluaciones que fueron duraderas, generaron una gran baja en los precios de los inmuebles (1982 y 2002). “Brasil hizo recientemente una gran devaluación, pero no es obvio que la Argentina, necesite tamaña corrección cambiaria o que el nuevo gobierno quiera, o inclusive pueda, hacerla”.

En tanto, para el economista Miguel Ángel Boggiano, CEO de Carta Financiera, el próximo gobierno necesitará una devaluación en términos reales, sino, tendría que aumentar el poder adquisitivo del dólar para que la Argentina se vuelva más barata. “Si la devaluación se traslada en igual proporción a la inflación, no hay efecto real. Lo destacable, es que, hay una relación inversa entre el valor del metro cuadrado y el poder adquisitivo del dólar. Así, probablemente caiga el valor de las propiedades porque, caerá el costo de producir nuevos metros cuadrados en dólares”.

Respecto de la venta de propiedades, “si hay una devaluación del peso en el corto plazo, no vemos una importante variación de los precios en dólares. Hoy, el mercado inmobiliario ya ajustó sus precios con un dólar de referencia del orden de los $15, y no habría un efecto importante sobre los departamentos en venta. Y, a mediano plazo, el aumento por el componente de insumos importados que tenga la obra, se trasladará al precio. Esto afectará a los departamentos en pozo y a estrenar por efecto reposición y a los usados, por competencia”, dijo Martín Roel, el gerente general de Vizora Desarrollos Inmobiliarios.

Mientras, el Lic. Ricardo Theller, investigador del Instituto de Economía de Fundación UADE, sostuvo que si en política económica sólo se diera una devaluación, los precios de los inmuebles deberían disminuir, pero esto, sería transitorio. “Según la intensidad en la modificación del tipo de cambio, se espera como primer efecto, el ingreso de capitales y, se habla de un eventual blanqueo de fondos en el exterior. Así, los precios en dólares de las propiedades de calidad estándar, deberían mantenerse o subir. Y, las propiedades de alta gama, en un mercado algo inelástico, proseguirían una trayectoria ascendente. En este contexto, probablemente, haya un significativo aumento en pesos, en los valores de emprendimientos desde el pozo”.

Según el arquitecto Marcelo Buyo, gerente general del Grupo Portland, hoy en el mercado hay 3 tipos de segmentos: el de los usados, el más afectado por la situación actual, está dolarizado en un 100% y el cepo lo afecta de manera directa; a estrenar, muy sólido y con el valor de venta en dólares, no sufrirán un cambio significativo, y, en pozo, que dependerán de la variación en los costos de construcción. “La mejor decisión es comprar ahora, hubo un pico de ventas en los últimos 6 meses. Aprovechar las oportunidades del mercado y capitalizarse en m2”.

Al hablar de cifras, ante una devaluación inferior al 20%, los especialistas señalan que no tendría un efecto significativo en la inflación de costos, pero, si es mayor, se achicaría la brecha cambiaria, se tendería a un dólar único (también para usar en los cálculos para la construcción) y con acceso a su compra, habría un escenario de certidumbre y se dinamizaría el mercado inmobiliario.

Soluciones necesarias

Este mercado atraviesa desde hace cuatro años con el cepo cambiario, reglas de juego a las que ha debido acomodarse, ante esto, el representante de la Inmobiliaria Bullrich, Roberto Ledo, indicó que si se adopta una modificación de tipo de cambio, se implementará con un plan integral y un apoyo externo, “de los Organismos Multilaterales de crédito, modificación de la política de retenciones, libre giro de utilidades para las empresas que deseen invertir en el país, reforma tributaria y un plan serio de blanqueo. Este plan, sincerará la política cambiaria y consiguientemente levantar el cepo cambiario, que tanto afectó a nuestro mercado, permitiendo que las transacciones inmobiliarias no padezca más la retracción sufrida hasta hoy”.

Entre las opiniones de los expertos, apuntan a que quienes hoy tienen dólares, podrían cancelar las deudas adquiridas en esta moneda con proveedores del exterior y adelantar las compras de bienes o servicios importados, si no pueden ser sustituidos por los locales. Y, como probablemente caiga el costo en dólares de la construcción, deberían esperar para construir. En tanto, el que tiene una propiedad, va a sentir el precio del metro cuadrado. “La mejor decisión de los desarrolladores fue haber hecho landbanking y posicionarnos en terrenos en muy buenas zonas. Y, para el inversor, haber adquirido propiedades en los últimos dos años, porque van a revalorizarse muy bien en el próximo ciclo económico. Y, como el negocio tiene un componente financiero muy grande, por esto, hay que iniciar las obras cuando ya están calzadas y con un respaldo económico fuerte detrás. Para dar certezas, confianza y seguridad al inversor y al comprador final”, afirmó Guido Wainstein, el director del Grupo KWZ.

En este punto, hoy, “seguramente antes de iniciar una obra, lo más aconsejable sea esperar que se defina el nuevo gobierno e implemente las primeras medidas, sobre todo, en materia de tipo de cambio. Comenzar una obra y tener una devaluación en el medio, impactaría directo en el costo de esa obra”, señaló Mariano Galeazza, el director comercial, del Grupo Monarca.

A tener en cuenta
Conceptos para alentar la mejora del mercado
  1. Posibilidades: frente a la incertidumbre de las medidas futuras de política económica y sus consecuencias, “los propietarios de inmuebles son renuentes a ofertar y quien demande, encontrará poca disponibilidad de unidades. Pero, si hay una propiedad a buen precio, a comprarla. También, las unidades a construir con cuotas en pesos serían interesantes y si está en un plan, sería óptimo adelantar cuotas”, aportó Theller.
  2. Comparativa: Ledo señaló que en nuestro país los valores son inferiores a otros mercados de la región como Santiago de Chile, Lima, Bogotá y Montevideo, donde la vivienda social cotiza a U$S 2000/m2. Así, si se toman las medidas indicadas, “invertirán en el mercado inmobiliario argentino. Con planes serios, fortalecerán el sector y, el de propiedades, pasará a ser el de inversión por excelencia, como en otros países donde el Real Estate, es el refugio de valor del dinero”.
  3. Las expectativas: ante el cambio de gobierno, son las mejores. Ante una política de inversiones seria, se reactivará el mercado y se recuperará la confianza. “El mercado llega con un repunte en ventas, mucho más dinámico, con muy buena oferta. Si la Argentina se integra al mundo, generará el ingreso de divisas y los bancos ofrecerán herramientas para financiar la compra venta de inmuebles”, concluyó Wainstein.

Por Patricia Osuna Gutiérrez, Sábado 14 de noviembre de 2015
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION