Ubicada en el corazón de la unión de Saavedra, Belgrano R y Villa Urquiza, la zona es una de las preferidas por la demanda que busca comprar un inmueble a precios más accesibles que los del corredor Norte de la ciudad.

Como un oasis en la vorágine de la Ciudad de Buenos Aires, se alza el barrio de Coghlan. Ubicado en el corredor Norte, en un pentágono atravesado por la avenida Balbín que limita con Belgrano, Saavedra, Núñez y Villa Urquiza, este barrio que se desarrolla en los alrededores del hospital Pirovano vive un profundo proceso de transformación que lo incluyó en el listado de áreas de moda de la ciudad de Buenos Aires. Es por esa razón que los desarrolladores posaron el ojo sobre esta área que definen como “el Colegiales de Nuñez”.

En Coghlan conviven las áreas de protección histórica, los grandes chalets y las casas inglesas con pequeños condominios y edificios bajos, tipo PH. “No es un barrio en el que el que los nuevos Códigos recientemente aprobados por la Legislatura porteña generen fuertes cambios. Es una zona en la que se están construyendo varios emprendimientos bajos en altura”, explica Hernán Badano, el empresario del sector que desarrolló dos proyectos en la zona y, entre las ventajas de la zona, destaca los aires barriales.

Un dato no menor es que en el barrio, los nuevos emprendimientos sólo pueden contar con un máximo de hasta cuatro pisos. Se trata de un dato clave porque asegura vistas abiertas en las obras que se realizan. Además al tener un crecimiento homogéneo, la sobrepoblación y el tránsito no son un tema de conflicto. “Hace algunos años, comenzó un proceso en donde de a poco se fue notando un cambio en la fisonomía del barrio, aparecieron desarrollos en propiedad horizontal de pocos pisos que conviven con casas tradicionales, muchas de estilo inglés, a veces centenarias”, sostiene Jorge Safar, gerente comercial de la inmobiliaria Oppel. El broker agrega que “al ser un barrio de baja altura, en general las propiedades cuentan con buena luminosidad, un aspecto muy valorado por la demanda y difícil de encontrar en barrios más densos”.

Coghlan tiene un clima mágico. Es un barrio tranquilo en el que incluso se percibe una sensación de pueblo ideal para la vida en familia: los comercios cierran al mediodía y, durante esas horas, el silencio es protagonista. Su mayor encanto radica en la estación del ferrocarril que lleva su nombre. Por la zona, además de la línea Mitre, también corren las vías de los trenes que se dirigen a José León Suárez. Las tierras que rodean la estación fueron loteadas después de la construcción ferroviaria. La estación es un ejemplo típico de arquitectura inglesa ferroviaria, construida a fines del siglo XIX, con techos de tejas de pizarra y aberturas de madera verticales. Las ventanas tienen molduras con forma de arco mientras que sobre los andenes se extienden techos de chapa con las típicas cenefas y columnas construidas en madera.

Con una plaza de arena y otra seca, biblioteca, un puente de hierro y abundancia de verde, el área está perfectamente conservada destacándose el tradicional obelisco de 35 metros de altura – que en el pasado funcionó como una torre de ventilación de Obras Sanitarias- y visible desde diferentes ángulos del barrio. “Coghlan es espectacular, una pequeña isla con características propias y una impronta grafitera urbana muy interesante”, detalla el arquitecto Diego Rybka, director del grupo Uno en Uno. “Con barrios aledaños como Belgrano en el que la oferta está saturada, Coghlan tiene la oportunidad de generar nuevas viviendas sobre todo para un público joven que tomó muy bien las propuestas que se están ofreciendo”, agrega. Respecto al perfil de la demanda, el arquitecto describe que se está asemejando más al de quienes compran en Belgrano R. Buscan departamentos más amplios, con amenities, en un barrio bajo y con poca densidad. Los proyectos que se están diseñando tienen las comodidades de una casa pero en un edificio: terrazas, pileta, balcones grandes y parrilla”, grafica Adrián Kaplansky, director de la desarrolladora Grupo Copelle. “Los últimos pisos con terraza y pileta privada son muy demandados”, sostiene. Hoy, muchos de estos proyectos, sean monoambientes ó grandes departamentos se rigen bajo un lema: “Derecho a parrilla”. Un detalle que suma valor agregado a los balcones.

Fuente: LA NACION - Crédito: Claudio Larrea / Brando

El comprador de Coghlan no es quien busca una propiedad en Belgrano o Palermo sino las familias recién constituidas con uno o dos hijos que nacieron y crecieron en los barrios aledaños con una oferta de unidades más caras. “Es un mercado dirigido al segmento medio alto que compra para vivir”, explica Badano que construyó dos emprendimientos de casas en altura: uno de 22 departamentos en la avenida Congreso y Melián, y otro ubicado en Conde al 3200. “Cuando uno proyecta una obra en este tipo de barrio en donde la accesibilidad es por medio de locomoción propio porque no hay estaciones de subte muy cercanas, hay que ofrecer una o dos cocheras por departamento”, da tips y reconoce que en la obra que hizo en Conde ofrecía doce cocheras pero “se quedó corto”. “La mitad de los ocho compradores del edificio adquirieron dos cocheras”, recuerda.

Respecto a las cuadras más valoradas, los especialistas destacan a Naón, la avenida Congreso y la esquina de Conde y Roque Pérez. Si el análisis es por áreas, siempre la cercanía a una avenida conectada suma. Por eso en el área de Balbín hacia Cabildo los terrenos y la oferta es más cara que la zona de Balbín hacia Villa Urquiza.

Por otra parte, Coghlan “pisa” con barrios vecinos como Villa Urquiza, Belgrano R y Villa Ortúzar al corredor Donado-Holmberg. La zona, edificada gracias a la subasta de terrenos que hace unos años realizó el Gobierno de la Ciudad, floreció con una consigna: las construcciones debían tener una volumetría uniforme con una altura máxima de 15 metros para todo el corredor. Así, este fenómeno barrial impulsó el desarrollo de emprendimientos inmobiliarios e incluso se desarrolló un nuevo polo gastronómico. Si bien todavía hay terrenos baldíos, los desarrolladores esperan que se lance una nueva licitación para volver a edificar. Una zona en la que si bien el precio de la tierra sube como en la mayoría de los barrios porteños, aún se consiguen incidencias razonables de US$500 por metro cuadrado. De hecho los lotes que hoy se encuentran en el corredor son de dimensiones generosas, lo que les permite a los desarrolladores proyectar servicios que agregan valor a los emprendimientos y que son valorados por el mercado. “En el corazón de Coghlan, construimos Casa Ho. Son departamentos 10 por ciento más grandes que los standard para un público que apuesta a una vida más sustentable y cómoda. Tiene desde sala de ensayo para poder bajar con la guitarra hasta un paisajismo armado como si fuera un bioma tropical con palmeras y árboles cítricos”, explica Rybka. En cuanto a precios, Coghlan se ubica en la mitad de la tabla en comparación al resto de los barrios de Buenos Aires. Sin embargo, con el alza de las propiedades y las nuevas ofertas ha comenzado a subir. El valor de referencia de un departamento usado de buenas características puede rondar los US$3000 por metro cuadrado. En el caso de inmuebles nuevos, ese número puede escalar hasta los US$3500 y, en algunos casos, llegar hasta los US$4000 por metro cuadrado dependiendo del tipo de producto y características del emprendimiento. “La gente que compró estos nuevos departamentos en Coghlan como inversión, los está alquilando en menos de una semana”, afirma Rybka. El barrio es uno de los que tiene mayor proyección a nivel inmobiliario y comercial gastronómico. Los especialistas afirman que abundan las oportunidades para conseguir propiedades más económicas y de más metros cuadrados que la oferta de los barrios linderos que ya se encuentran superpoblados. “Son emprendimientos que se diferencian por su tamaño, calidad y habitabilidad. Por ejemplo, en nuestro caso los dormitorios salen del metraje tradicional de tres por tres y tienen tres por cuatro. Así surgen unidades de dos ambientes de 60 metros cuadrados o de tres ambientes por 80 metros cuadrados”, explica Badano. El empresario aclara que no hace preventas y ofrece las unidades cuando están totalmente terminadas. “Es un esquema que puedo sostener porque son proyectos de US$2 millones, un modelo financiable y manejable”, explica. Por esa razón opta por hacer varios proyectos de este tipo y no uno de gran envergadura.

Crédito: Claudio Larrea / Brando

En la oferta de casas, el rango de valores es amplio: entre los US$300.000 y los US$900.000, según Safar. En general se trata de casonas y hasta sutiles casitas con galerías en su frente que en el pasado fueron habitadas por los empleados de la empresa ferroviaria. Y cuyos diseños respondían a la jerarquía del personal en la organización.

El mercado de las grandes mansiones merece un análisis aparte. Con una demanda acotada, quienes las buscan miran la ubicación, orientación, metro cuadrado, valor de la tierra, tipología, mantenimiento y seguridad. Por efecto derrame de Coghlan, Saavedra es uno de los barrios beneficiados. En los últimos años, esa área de la ciudad ha registrado un alza en materia de emprendimientos inmobiliarios modernos, apalancados por el costumbrismo de un barrio típico de la ciudad de Buenos Aires y el despegue comercial que combina locales barriales con centros comerciales. De esta forma, Saavedra, que es la continuación natural de Belgrano y Nuñez ,se convirtió en la opción accesible para aquellos que aspiran a asentarse en el corredor Norte de la ciudad.

Así las cosas y con incidencias de la tierra que promedian los US$800/m2 en la que se negocia directamente con los vecinos -”es cuestión de tocar el timbre”, afirman-, los desarrolladores están poniendo la mira en Coghlan y se preguntan cuál será el destino del predio más codiciado. El terreno, ahora en estado de abandono ,está ubicado sobre la avenida Congreso, entre Naón y Estomba, justo en el límite con Saavedra. “La dirección de interpretación urbanística es la que determinará qué se puede construir y qué no en esa tierra. Por ahora no hay un registro de planos, o sea no se presentó todavía un proyecto”, aclararon en el Ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad. Paralelamente, los vecinos del barrio piden que esa zona se convierta en un espacio verde. Pero, por el momento, su destino es incierto.

Por Andrea Glikman, Sábado 15 de diciembre de 2018
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION
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Influenciado por el crecimiento del corredor Donado-Holmberg, el verde y la conectividad, el barrio suma proyectos y promete revalorizaciones; además, la oferta usada defiende precios en alza

Lento, explorando su potencial, entre parques, homenajes tangueros y un club de fútbol emblema. Así crece el barrio porteño de Saavedra , que en los últimos años ha registrado un alza en materia de emprendimientos inmobiliarios modernos, apalancados por la cercanía de accesos, el costumbrismo de un barrio típico de la ciudad de Buenos Aires y el despegue comercial que combina locales barriales con grandes centros comerciales.

Delimitado por las avenidas Cabildo, General Paz, Constituyentes y las calles Crisólogo Larralde, Galván, Núñez y Zapiola, Saavedra se convirtió en la opción accesible para aquellos que aspiran a asentarse en el corredor Norte -Núñez, Belgrano y Villa Urquiza- con un precio del metro cuadrado promedio de US$3000, un 5,8 por ciento más alto que el que se registraba en el mismo mes del año pasado, de acuerdo al relevamiento que realiza la plataforma Properati. “Saavedra es la continuación natural de Belgrano y Núñez. Con excepción del subte, tiene todos los otros medios de transporte incorporados: metrobus, trenes, accesos a autopistas. Además de plazas, shoppings, colegios. Tiene todo para crecer”, sostuvo Ezequiel Chomer, CFO del grupo que lleva su apellido.

Para Hernán Siwacki, socio gerente de Capital Brokers, el desarrollo del barrio es el resultado del repunte del corredor Donado-Holmberg. “Eran lugares muy feos, abandonados al desarrollo de todo tipo”. Sostiene que si bien aún la zona “es joven” porque no florecieron los emprendimientos comerciales, el centro comercial DOT, el ferrocarril, la autopista y “el encanto de barrio” lo convierten en una opción muy tentadora.

En la misma línea se expresó ante la nación Antonio Pecora, socio de MPC Desarrollos Inmobiliarios. ” Saavedra no era una zona bien vista. No olvidemos que ahí esta el barrio Mitre, que no era muy bien visto. Tenía muchas casas tomadas o con gente viviendo sin escritura”. Para el desarrollador el impulso comenzó en 2004, cuando se reactivó la construcción tras el freno de la crisis del 2001 y potenciado por el Boulevard García del Río y el parque Saavedra. “Hoy es un barrio para consumir departamentos de tres y cuatro ambientes con una cochera. Es un lugar donde todavía hay espíritu de barrio, para criar chicos es muy lindo, hay verde y hay oferta de buenos colegios”, detalla.
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Aires de exportación

Saavedra fue proyectado durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón como un barrio a ser diseñado bajo el concepto de ciudad jardín, es decir, casas bajas rodeadas de amplios espa-cios verdes en un área donde los habitantes puedan satisfacer todas sus necesidades. Casi 70 años después se mantiene parte de esa inspiración a la que se le sumó el desarrollo comercial a gran escala y las construcciones de diseño.

Grupo Chomer está al frente del emprendimiento Brooklyn Arias ubicado en la calle Arias al 2900, un complejo residencial de cuatro pisos, con alto nivel de diseño y confort. Cuenta con 40 unidades, desde monoambientes hasta tres ambientes con un jardín interno, pileta y amenities. Además, se implantó de tal manera que el proyecto logra captar las mejores visuales de la plaza Benjamín Vicuña Mackenna que se encuentra frente a éste.”La estética está muy cuidada, con mucho hormigón y ladrillos a la vista, dando un toque descontracturado sobre la crudeza de los materiales. La inspiración son los antiguos edificios de Brooklyn y Harlem, con un toque mucho más moderno, y una estética muy neoyorkina, en el corazón de Saavedra”, explica Chomer.

Barrio Parque Saavedra, un mágico rincón porteño Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Los desarrolladores no temieron al contraste lo clásico y lo moderno a la hora de diseñarlo. “El espíritu del proyecto es mantener la identidad del barrio, de baja densidad y baja altura, pero prestar todas las comodidades del siglo XXI. No olvidemos que este barrio ya tiene íconos modernos como el DOT o las torres vecinas a General Paz y coexisten armónicamente con el caserío centenario que le da carácter de barrio”, agrega.

También inspirado en las construcciones neoyorquinas la desarrolladora Buenos Aires Flats lleva adelante el proyecto Ricci Flats ubicado en la avenida Ricardo Balbín al 4200. Se trata de un edificio de studios, lofts y unidades de dos, tres y cuatro ambientes con un diseño similar al edificio Flatiron que se encuentra en Manhattan. “Es un proyecto con mucho diseño, pensado para una esquina muy particular, de cinco esquinas, muy angosta, que se va ensanchando”, detalla Hernán Siwacki, Socio Gerente de Capital Brokers, comercializadora del proyecto.

La magia barrial que aún conserva uno de los atributos más valorados por los constructores

El edificio, un volumen de tres caras sin salientes donde todas sus unidades contarán con vistas panorámicas, tiene entrega prevista para julio de 2020 y las unidades, de entre 43 y 110 metros cuadrados, se ofrecen desde US$90.000. Entre los puntos a destacar está la terraza privada propia desde donde se accede a cada departamento, así como la terraza verde con vista panorámica y lounge. Además, los departamentos cuenta con cocheras, bauleras y laundry a disposición.

“Es una buena opción para vivir, para gente joven que esta relacionada a la zona o familias jóvenes que necesitan uno o dos dormitorios y están rodeados de parques y accesos hacia la zona norte y el centro de la ciudad”, destaca Siwacki. En concreto, 800 metros a la redonda del Ricci Flats se ubica el Corredor Donado-Holmberg, la estación de trenes Saavedra del ramal Mitre, los parques Sarmiento y Saavedra, el acceso a Panamericana y General Paz, y el DOT Baires Shopping.

Para los que prefieren habitar edificios con diseños tradicionales, MPC Desarrollos Inmobiliarios lleva adelante dos proyectos en el Saavedra. Por un lado, el edificio de Zapiola al 4300 que cuenta con unidades de uno y dos ambientes desde 40 metros cuadrados a partir de US$75.000. Cuenta con terrazas privadas y de uso común y una entrega prevista para principios de 2019.

Barrio Parque Saavedra, un mágico rincón porteño Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Por otro lado, en Pinto al 4400 se consiguen unidades de uno, dos y tres ambientes, desde 33 metros cuadrados con cochera. El edificio cuenta con jacuzzi y parrillas en la terraza. Las unidades se pueden adquirir en preventa desde US$73.000 y la entrega se estima para diciembre de este año. “Son proyectos que apuntan a los jóvenes, donde los inversores los quieren para alquiler. Respecto a los valores de alquiler se estima que varían entre$ 8500 y $9000″, precisa Pécora, al frente de MPC Desarrollos Inmobiliarios.

Precios firmes

Un dato interesante a tener en cuenta de la zona es que Saavedra es el barrio que encabeza el ranking de los barrios que más aumentaron a lo largo de los más de dos años de gestión del presidente Macri. según el relevamiento exclusivo realizado por la nacion hace un par de meses. En ese caso el crecimiento en los valores fue de un 36,4 por ciento. El resto del podio lo completaron San Cristóbal (34%) y Villa Devoto (30,2%), seguidos de Villa Crespo (29%), Chacarita (28,8%), Belgrano C (27,6%) y Palermo (27,5%). José Rozados, director de Reporte Inmobiliario por su parte destaca que hay un “factor derrame” por una mayor cantidad de desarrollos nuevos que arrastran el precio de los usados.

Armando Pepe, presidente del Colegio Profesional Inmobiliario (Cucigba) agrega que hay bastante demanda en la zona y que se está construyendo mucho sobre Balbín, hacia General Paz. “Es infernal la cantidad de obras en marcha. La tierra se encareció en Belgrano y entonces los desarrolladores se movieron a Villa Urquiza y ahora, a Saavedra”, detalla.

Un impulso que todavía no es comercial

Aunque entre los desarrolladores coinciden que Saavedra esta lejos de encontrar su techo y las oportunidades de terrenos están a la orden del día, reconocen que el despegue comercial no acompaña al mismo ritmo que avanzan los proyectos inmobiliarios.

“Actualmente hay más bares y los parques acompañan, pero no es lo que creía que podía llegar a ser. Creí que la zona de la avenida Crámer iba a ser una parte muy comercial, y los parques iban a tener más lugares para comer y gastronómicos, pero todavía no se dio”, admite Pécora.

El nuevo túnel de la avenida Balbín Crédito: GCBA

El desarrollador destaca también que las zonas linderas al Barrio Mitre que hasta hace algunos años eran consideradas peligrosas hoy han cambiado su fisonomía y se las estima como más seguras. “El Mitre quedó muy concentrado, rodado de emprendimientos grandes, edificios de oficinas, lo cual hace que no sea tan peligroso como hace 15 años. A la larga los emprendimientos se lo van a llevar por delante”, afirma.

El CEO de Grupo Chomer, Ezequiel Chomer, evaluó que “el déficit del barrio es la parte comercial, pero de a poco irá creciendo, acompañando al cambio demográfico. Viene creciendo desde hace 10 años, pero aún continúa virgen en muchas partes, y vemos que en otros 10 años será un barrio consolidado, como sus zonas vecinas. Como inversión nos brinda una posibilidad de upside muy interesante”.

“La zona viene creciendo, cambiando, repuntando, más allá de que en general se pinchó a partir de abril”, considera Siwacki.

Entre melodías de “El Polaco” Goyeneche, el sentimiento por los colores del Club Platense y el privilegio de contar con dos parques a 15 cuadras de diferencia Saavedra se abre paso como una opción en el corredor Norte para los nostálgicos que no resignan diseño y confort, a un precio accesible y la posibilidad de un revalúo a largo plazo.

Por Ana Orfano, Sábado 29 de septiembre de 2018
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION
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Saavedra, en el eje norte porteño también muestra señales de expansión; mucha gente lo elige por su conexión y fácil salida a la provincia bonaerense; cuenta con todos los servicios y transportes.

El nombre de un barrio porteño con 143 años de historia le rinde homenaje al Brigadier General Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta del gobierno patrio argentino, que fue una de las figuras sobresalientes de 1810. Hoy, este punto geográfico de la Capital, es un polo atrayente para los desarrolladores y los nuevos inversionistas.

Aunque, el cepo cambiario hizo que el mercado inmobiliario viviera hasta 2015 una situación de estancamiento, “presenciamos un notable crecimiento en la cantidad de edificios en obra, en distintas etapas de desarrollo en el barrio de Saavedra. Hay un gran interés de los emprendedores por posicionarse en terrenos en la zona”, afirmó Daniel Addario, socio de Addario Inmobiliaria.

En este barrio, el impulso se caracterizó por una permanente evolución y “en los últimos años, ganó mucha velocidad y tiene potencial a futuro. Saavedra, es uno de los mejor ubicados en la Capital, cercano al Río de La Plata y a las dos principales vías de acceso y salida como la ruta Panamericana y la Avenida General Paz”, dijo Jorge Zafar, el gerente de Oppel Inmuebles.

Las calles que viven un mayor crecimiento son las avenidas San Isidro y Ricardo Balbín, desde Pico hasta Vilela, también, Crisólogo Larralde, la avenida Cabildo, García del Río, Conde, Melian, Arias, Pinto, Zapiola, Besares, Donado y cerca del Parque Saavedra y de la estación Saavedra del ferrocarril. Hay gran cantidad de proyectos en construcción, por comenzar y otros se entregarán antes de fin de año, por ejemplo, sobre la avenida Balbín hay más de 20 edificios. “La zonificación de las manzanas que rodean la avenida Balbín es C3II, que permite levantar torres de mayor altura. El resto del barrio, tiene una zonificación R2BI, para alturas menores, pero esas áreas también viven un gran desarrollo de propuestas de un piso de cocheras y hasta 4 niveles de departamentos”, aportó Addario.

La oferta de lotes para edificios, proviene en su mayoría, de casas antiguas y no tanto, donde el valor del terreno supera el del inmueble, cuya incidencia va desde 350 a los 800 dólares/m2, según la ubicación. Los lotes para la construcción de casas nuevas, están en la zona que rodea el Parque General Paz, la lindera con el Polo Educativo y Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic), y los valores de estos inmuebles parten desde 250.000 dólares.

Para alquiler, la demanda busca las avenidas (Cabildo, Balbín, San Isidro), cerca de ellas o de la estación de tren y de las estaciones de subte B y D, por el transporte y la seguridad.

Y, las zonas comerciales (gastronomía, indumentaria, farmacias, entre otros) son la avenida Cabildo y Balbín, con edificios de oficinas y viviendas. “La rotación en general va de la mano del desempeño de la economía, en épocas difíciles aumenta y viceversa. En cuanto al aspecto comercial, el Shopping DOT con su torre vecina de oficinas premium, tuvo gran aceptación en el mercado. Saavedra es un barrio para invertir a mediano y largo plazo. Tiene una amplia posibilidad de desarrollo edilicio, que derivará en mayor densidad poblacional y por consiguiente, aumentará el valor inmobiliario relativo por mayor demanda”, aportó Safar.

Vecinos

Saavedra es un barrio armonioso que ofrece numerosos espacios verdes, transportes públicos, centros educativos, de salud, comercio y bancos y principalmente, una calidad de vida, de la que se jactan sus vecinos de tradición, quienes, no desean cambiar de lugar.

En tanto, hoy atraídos por esas virtudes, “hay mayor cantidad de consultas de personas que trabajan en el área norte, buscan propuestas que brinden seguridad y con amenities. Es una zona atractiva por las casas bajas, los espacios verdes y con muy buenos accesos al centro de la ciudad”, aportó Mario Korn, presidente de Korn Propiedades.

“El propietario de una casa o PH tiene la oportunidad de un muy buen negocio de inversión: con la venta del terreno que sirva para edificar (mejor rendimiento que cualquier casa). Aportando el terreno para un edificio, tienen mejor posibilidades a futuro, ya que, el desarrollador puede entregarle a cambio una cantidad de m2 futuros en el mismo terreno, que, optimizan la cantidad en dólares a recibir, un mix de m2 construidos en otro lugar o el efectivo”, concluyó Korn.

Ejemplos y los precios

Korn Propiedades comercializa en Saavedra un edificio de 3 a 6 pisos con unidades mono a 3 ambientes. Proyectos en Holmberg 4136; Deheza 3050. Desde pozo, entre 1500 y 2500 dólares el m2.Oppel Inmuebles ofrece edificio de hasta 4 pisos, 1 a 3 ambientes, sobre avenidas y en zonas con construcción en mayor altura. Desde 2500 dólares el m2. Valores de casas como lotes, ejemplo, en Conesa al 4300, sobre lote 8,66 x 34, U$S 380.000, para construir unos 470 m2. Addario Inmobiliaria vende edificios de hasta 31 metros sobre la avenida Balbín. De 1 ambiente, desde U$S 80.000; 2 ambientes, desde U$S 95.000. Para alquilar: de 1 ambiente, entre 4500 y 5500 pesos al mes y 2 ambientes, de 5500 a 6500 por mes.

Por Patricia Osuna Gutiérrez, Sábado 23 de julio de 2016
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION

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Cambio de fisonomía

09/09/2013, en 2013, Novedades TOP, por admin

Ahora, la avenida Ricardo Balbín suma edificios con departamentos a estrenar de uno, dos y tres ambientes, entre 40 y 70 m2, que se cotizan a un promedio de 2300 dólares el m2.

Nace en el barrio de Belgrano en una esquina de la calle Olazábal. Con sentido norte, es uno de los límites del barrio de Coghlan, y en la calle Núñez entra en el de Saavedra. Hasta 1991 se llamó avenida Del Tejar, en conmemoración de la batalla librada en Bolivia, en 1815, en la que se dice sólo se salvó de ser prisionero el general Necochea. Hoy se la conoce como avenida Ricardo Balbín, en homenaje al líder de la Unión Cívica Radical.

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Accesibles y bien ubicados

03/06/2013, en 2013, Novedades TOP, por admin

Con propuestas de nivel, Boedo, Monserrat y Saavedra aparecen como una alternativa ante barrios más caros.

Aunque nació formalmente en 1972, podría decirse que el barrio de Monserrat tiene tantos años como la ciudad. Entre sus límites guarda a la Plaza de Mayo y la del Congreso; la Casa de Gobierno y el Cabildo; el Colegio Nacional de Buenos Aires, la Manzana de las Luces y otros tantos sitios históricos. También fue en 1972 cuando se oficializó como tal el barrio Boedo, que originariamente era territorio proletario compartido entre Almagro, San Cristóbal y Parque de los Patricios, y principios del siglo XX comenzó a tomar notoriedad con la aparición de los cafetines, el tango y la literatura social desarrollada por el Grupo Boedo. La fundación de Saavedra se asocia con la de Núñez, y el barrio comenzó a crecer con la inauguración, en 1891, de la estación Luis María Saavedra, en las inmediaciones de la estancia de esa familia, en cuyo casco funciona hoy un museo histórico.

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