Chacarita – Otro barrio porteño que se suma al cambio

La zona, que está dentro del Distrito Audiovisual, cuenta con buena ubicación y áreas verdes; las unidades nuevas cotizan entre 1600 y 2100 dólares el m2.

Las ciudades modernas se empeñan en seguir confirmando el milenario postulado de Heráclito: lo único permanente es el cambio. Londres, Nueva York, San Pablo, por nombrar sólo tres grandes urbes, están en constante evolución y no se cansan de generar nuevas movidas en zonas antes periféricas. En Londres, al este de la ciudad, el London Fields, se puso de moda y alberga en armonía galerías de arte, ropa vintage y un concurrido mercado donde los puestos de comida típica de países tan exóticos como Sri Lanka, se mezclan con los especializados en productos de la tierra cultivados sin aditivos, los de viejos vinilos o los de postales artesanales.

En Nueva York, el Les (Lower East Side), zona de particular arquitectura -llena de callejones y escaleras de incendio- habitada tradicionalmente por inmigrantes judíos, comerciantes al por mayor, dio lugar a mínimas tiendas de diseño, pequeños restó, artistas callejeros y está en constante ebullición donde, a toda hora, hay algo interesante para ver o hacer. En la más cercana San Pablo, Barrra Funda pasó de olvidado rincón lleno de galpones abandonados a ser codiciado centro de la movida nocturna. Y claro, a pesar de las condiciones poco alentadoras del mercado inmobiliario actual, Buenos Aires tampoco se resiste el cambio y celebra la metamorfosis de algunos de sus barrios, por caso Chacarita. Allí, el antiguo y pausado ritmo del vecindario dio cabida al movimiento propio de productoras de cine, agencias de publicidad, locales de diseñadores y artesanos; los viejos bodegones y antiguos cafés, se mezclaron con las propuestas gourmet y los delicatessen; los vecinos de siempre con los jóvenes cool y, juntos, celebran el cambio de una zona menos estridente pero con propuestas tan atractivas y diversas como la de su vecino Palermo Viejo.

Impulso

Según Diego Migliorisi, socio gerente de la inmobiliaria Migliorisi, “entre 2010 y 2014, entre lo construido y lo proyectado, Chacarita suma 200.000 m2 nuevos y se postula como una de las zonas con mayor futuro de la ciudad. Es una de las mejor ubicadas, con múltiples medio de locomoción con estratégicas avenidas -Corrientes, Dorrego, Lacroze, Córdoba- un foco comercial y plácidas calles internas. Todas ventajas que se suman a la puesta a punto del Mercado de Pulgas, el Distrito Audiovisual, la inauguración de obras como la de la nueva sede del Banco Galicia -unos 40.000 m2 bien modernos- y la renovación y preservación del histórico Barrio Parque Los Andes”.

También destacó la disponibilidad en el lugar de gran cantidad de lotes en buenas zonificaciones, “con grandes superficies y una incidencia del valor de la tierra de entre 350 y 500 dólares el m2, que permiten al desarrollador encarar proyectos con mayor cantidad de servicios y autonomía que en barrios aledaños”.

Daniel Roggiano, titular de la inmobiliaria homónima, coincidió con su colega, pero advirtió: “La mayoría de los emprendimientos que se entregan fueron proyectados antes del cepo al dólar. Hoy se trabaja con los alquileres. La venta a pesar del impulso particular del barrio se torna difícil”. Así y todo, Chacarita sigue convocando inversores, jóvenes en busca de su primera vivienda y de oficinas. Gran parte de los m2 nuevos construidos responden a esa demanda, con edificios con unidades chicas pero con detalles de vanguardia. El costo del m2 a estrenar oscila entre 1600 y 2100 dólares, y el usado entre, 1500 y 1900 dólares.

Un caso particular

Entre las casas bajas de antaño y los nuevos edificios modernos, Chacarita cobija una suerte de barrio cerrado de origen obrero, hoy considerado patrimonio histórico y recientemente renovado por el gobierno de la ciudad: el Barrio Parque Los Andes.

Roggiano amplió: “Es visita obligada de los fans de la arquitectura. Este retazo porteño, que ocupa el espacio delimitado por las calles Guzmán, Concepción Arenal, Rodney y Leiva, fue concebido como de viviendas económicas y con criterio comunitario, dejando en el centro de la manzana un gran espacio abierto que ocupa el 70% de la superficie total, con calles interiores, veredas, plazoletas, juegos para niños, jardines y paseos arbolados. La inspiración surge de complejos habitacionales vieneses y holandeses, que alberga 12 cuerpos de tres pisos de alto, con techos de tejas a dos aguas y detalles tales como revestimientos en mármol de Carrara, puertas de roble, pisos de pinotea y herrajes traídos de Francia”.

Obra del arquitecto Fermín Bereterbide, militante socialista rosarino y promotor del movimiento moderno en la Argentina, este desarrollo de casas baratas resulta un ejemplo de arquitectura urbana: diseñado de tal forma que cada cuerpo, con forma de T o L, no produce conos de sombra sobre el edificio vecino para aprovechar mejor la luz natural, los 157 departamentos, que en la actualidad ocupan unas 600 personas, son ahora más que codiciados y se cotizan alrededor de un 15% por encima de otros usados”, agregó Migliorisi. Y Roggiano dijo: “El que consigue una unidad dentro de lo que, en algún momento, se llamó Casa Colectiva Los Andes, difícilmente se desprenda de ella”.

Por Paula Gómez, Sábado 11 de octubre de 2014
Publicado en el suplemento Propiedades & Countries del diario LA NACION